Casa de la buena vida

La nueva vivienda se integra en el entorno construido respetando las vistas de los vecinos y orientándose hacia las viñas. La casa se adapta a la topografía con una construcción escalonada, casi sin movimiento de tierras, que sitúa la zona de día en conexión directa con el jardín.

La propuesta se incorpora al zócalo construido del Castell de Sant Genís. Gracias a las dos calles y accesos existentes, se reinterpreta la normativa y se considera la planta baja a nivel de jardín, dejando la casa semienterrada. Esto permite preservar las vistas de la casa vecina, integrar la vivienda en el terreno y reforzar la presencia del castillo.

El programa se plantea flexible, con cuatro habitaciones de la misma medida, un espacio de trabajo convertible en habitación y dos baños compartidos. La casa dialoga con las construcciones mediterráneas vecinas, simples y funcionales, y responde a las preexistencias del solar: una casa de madera de planta baja y un muro de contención con mucha presencia.

El sistema constructivo económico, con muros de carga, techos de vuelta cerámica vista y viguetas de hormigón, remite a la tradición catalana. El pavimento de hormigón visto aporta inercia térmica y una atmósfera tranquila.

Los patios vegetales, el porche de cañas y las persianas de cuerda favorecen la ventilación cruzada y la regulación térmica. Con el 60% de la vivienda en contacto con el terreno, el clima templado próximo al mar y las estrategias pasivas, la casa logra el confort sin calefacción ni refrigeración, más allá de una chimenea al cuarto de estar, aproximándose a una vivienda nZEB.

Ubicación

Passatge de les Ermites, 9. Vilassar de Dalt

Año del proyecto

2025

Fotografías

© Adrià Goula